Mecanismos cognitivos de aprendizaje social en chimpancés (Pan troglodytes)

La investigación sobre los mecanismos cognitivos de aprendizaje social en especies no humanas tiene como objetivo principal evaluar la forma en la que los individuos aprenden a través de la experiencia de otros individuos. La cuestión es importante porque permite dar respuestas a diversos aspectos relacionados con la evolución de la transmisión social y el origen de la conducta cultural humana.

Aprender de otros es beneficioso porque nos permite dar respuestas flexibles a desafíos nuevos, ya sea en un medio físico o social. Sin embargo, ello no es una tarea simple. En primer lugar, cuando un organismo realiza un comportamiento genera varios recursos de información de forma simultánea. En segundo lugar, los organismos receptores de la información han de disponer de un sistema cognitivo adecuado para adquirir todos o parte de éstos recursos.

Durante la evolución determinadas presiones ambientales debieron favorecer la selección de mecanismos complejos de aprendizaje social en los seres humanos. Aunque este tipo de rasgos no fosiliza, sabemos, gracias a la psicología del desarrollo, que los infantes de nuestra especie, a edades muy tempranas, aprenden de otros mediante tipos de aprendizaje imitativo, es decir que son capaces de atribuir los objetivos y las intenciones del que realiza una conducta y copiar sus acciones de forma fiel. Esta forma de aprendizaje, además, parece ser clave para que las variantes culturales sean acumuladas innovadas y transmitidas de forma fiel a nivel inter-generacional.

Estudios procedentes de la etología y la ecología sugieren que otras especies animales también exhiben comportamientos de tipo cultural. En este sentido, destacan las observaciones de campo realizadas en primates no humanos, en las que parece que algunas de sus conductas sociales y otras relacionadas con el uso de instrumentos son adquiridas y mantenidas socialmente. No obstante, está por ver si tales pautas culturales responden a procesos similares a los mostrados por los seres humanos, o se trata de algo fundamentalmente diferente. Para muchos, la respuesta a esta pregunta pasa por investigar si otras especies son capaces de adquirir, transmitir y mantener parte de su repertorio conductual por algún tipo complejo de aprendizaje social, tal y como lo hacen los seres humanos

Dada la proximidad filogenética con la especie humana, los chimpancés están siendo objeto de numerosos estudios. La mayoría son de tipo experimental, y en ellos se analiza cómo los individuos procesan la información que extraen de un modelo. Tales experimentos se realizan generalmente en contextos de solución de problemas en los que los individuos han de resolver una serie de aparatos para lograr una recompensa. Sin embargo, los resultados obtenidos muestran gran disconformidad. Para algunos investigadores esta especie muestra una incipiente capacidad para la copia de acciones nuevas consistente con la imitación. Por el contrario, otros consideran que la forma en que aprenden de otros responde a mecanismos de tipo más simple como la emulación. Un tipo de aprendizaje en el que el individuo no es aprende de las acciones de otro, sino que parece centrar su atención en sus resultados o en las consecuencias que generan en el ambiente.

En este contexto, hemos elaborado un proyecto de investigación de tipo experimental en el que evaluamos a un grupo de 14 chimpancés alojados en el Centro de Recuperación de Primates de la Fundación Mona (Ruidellots de la Selva , Girona). Para ello hemos diseñado un conjunto de 12 aparatos-problema que contienen una serie de dispositivos que los individuos han de resolver con el fin de lograr una recompensa. Como objetivo general nos planteamos analizar qué tipo de información adquieren cuando observan a un modelo realizar un comportamiento. Para poder discriminar entre diversos tipos de aprendizaje social manipulamos la experiencia de aprendizaje de los sujetos. De este modo, en algunos casos mostramos cómo resolver las tareas (información social), en otros ofrecemos información parcial sobre su estado final (información no social), mientas que en otros no mostramos ningún tipo de información previa (sin información).

Hasta el momento, hemos visto que los chimpancés son más eficientes y eficaces cuando observan a otros solucionar un problema. Sin embargo, no parecen beneficiarse de las demostraciones de la manera en que lo hace un niño humano de 24 meses, es decir mediante la copia fiel de acciones (imitación). Por el contrario, suelen atender a los productos que las acciones de otro generan en el ambiente (emulación). No obstante, también hemos detectado que los chimpancés no son insensibles del todo a las acciones de los demás. En algunos casos hemos observado que la ausencia de información causal y la dificultad de la tarea provoca que algunos individuos se aproximen más a la estrategia conductual del modelo que a sus resultados. De confirmar esta cuestión podríamos considerar que las raíces evolutivas de este tipo de caracteres son ciertamente hondas y que los chimpancés pueden ser buenos modelos para la reconstrucción de los escenarios evolutivos que provocaron la selección sistemática de este rasgo en nuestra especie. De otro modo podríamos considerar que el tipo variantes culturales humanas y los mecanismos de aprendizaje implicados en su transmisión carecen de relación con procesos anteriores y que por tanto surgieron de novo en algún estadio de nuestra evolución.

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